Nuestra primera expedición a la costa de Cardenal Caro terminó con una suspensión rota y tres rollos de película arruinados por la humedad de la niebla. De esa falla aprendimos que la cartografía comercial no muestra las huellas reales hacia el mar. Hoy recorremos la costa desde Las Condes hacia el sur y norte, conversando con pescadores y locales para registrar la geografía tal como es.
Fotografías en película analógica y digital sin retoques desmedidos ni saturación artificial.
Coordenadas sobre el estado de huellas, mareas y zonas donde es posible acampar sin molestar a los vecinos.
Relatos de mariscadores, surfistas locales y la memoria oral de los pueblos costeros.
Comenzamos este proyecto cometiendo el error de seguir folletos turísticos tradicionales. Muy pronto entendimos que las olas más consistentes y las historias más profundas ocurren donde el camino pavimentado se termina y la señal telefónica se interrumpe.
Creemos en una fotografía lenta y documental. Preferimos pasar cuatro días acampando junto a una caleta bajo la lluvia para entender la dinámica del lugar antes que capturar una imagen apresurada para redes sociales.
Cada ola secreta y rincón de la costa chilena se organiza en nuestras páginas como una prueba de imprenta. Usamos guías de alineación y marcas de registro para convertir la inmensidad del Pacífico en una ruta clara, precisa y navegable.
Chile posee más de 4.000 kilómetros de línea costera expuesta a las marejadas del Pacífico Sur.