«Llevaba años viajando a la costa central y siempre terminaba en los mismos lugares concurridos. Gracias a la guía digital encontré dos puntas de izquierda donde entramos solo tres personas al agua un sábado por la mañana.»
«El taller de fotografía me quitó el miedo a la niebla costera. Aprendí a medir la luz cuando la camanchaca cubre todo y a cuidar la lente del salitre. Las devoluciones de mi trabajo fueron muy honestas.»
«La revista impresa impresiona por la calidad del papel y la sobriedad del diseño. No hay publicidad invasiva, solo reportajes visuales profundos sobre la vida en las caletas de Chile.»